vamos sandroooo!!!

2009-12-16

en tránsito

Supongo que de eso se trata. Supongo que también es esto. Haber perdido un avión y estar hace 20 horas en un aeropuerto, envuelto en este aire sin olor, rodeado de bolsos, de personas que intentan dormir con toda su desesperación. Este interrogante, una vida no ejercida, horas perdidas con las piernas entumecidas. El zumbido, el ruido constante de una máquina de café que en este momento acaba de terminar, platos que se apilan. Tengo llagas en la boca y un gusto feo por no haber podido lavarme los dientes durante mucho tiempo. He visto llegar y partir a muchísima gente, todos ellos cansados, niños que no paran de gritar, alemanes con cara de Neanderthales, chicas muy jóvenes. Todos vestidos de la mejor manera posible, todos atentos a la mirada de los otros. He estado esperando y siempre faltan ocho horas para que pase algo. Les he gritado a jóvenes detrás de un mostrador, he tenido que mentir y me han tenido que mentir. En este momento veo, a través de los grandes vidrios, a la pista oscurecida por la noche, a unos pocos aviones dormidos que esperan. Uno de ellos me saluda con el ala y señala, como bromeando, las sombras antropomórficas que comienzan a invadir la pista.

Supongo que esto es lo mejor que me puede estar pasando.

2009-12-4

otro taxi

Me subo a un taxi y le indico la dirección. Empezamos el camino de siempre. Hace varios días que el cielo está despejado, el sol brilla, el cielo es azul y se pueden ver los volcanes, y más lejos aún, una luna fresca y sola. La conversación con el taxista es pobre, digamos, un 6 en la escala de conversaciones con taxistas. Sólo comentarios sobre la mejor ruta y eso. Hay largos momentos de silencio, sobre todo, de la mitad del viaje para adelante. Me acompañan mis propios pensamientos.

Pero cuando estamos por llegar, el tipo me dice:

- ¿Sabe una cosa? Yo me imagino la Luna, pero como aquí en la Tierra, con su solecito... Usted qué me dice?

- (silencio anonadado) Perdón... no le entendí.

- Que yo me imagino cómo sería vivir allá en la Luna, supongo que sería como aquí, verdad? Con su solecito y todo....

2009-12-2

el río es blanco

soñar que se fracturan los huesos
el sonido instantáneo de todos los timbres
duremes al lado de alguien que grita
no vuelves a pisar el que fue tu cuarto
volver y ser otro, y encontrar otra casa, cenizas
un sillón vacío
ausencia de perros
nadie enciende el horno
la gente se transforma en sábanas

2009-11-13

Tengo muchos recuerdos de mis amigos de la infancia. Los más vividos son posiblemente, físicos. Uno es niño y es más que nada un cuerpo, un conjunto de percepciones e impresiones. Todo el tiempo está jugando con otros niños, transpirando, rozando otros cuerpos, ensuciándose. Pero mis recuerdos son algo más que sensaciones físicas; están asociados a impresiones más profundas, a pensamientos semi-conscientes, a procesos oscuros.

Podría hablar, por ejemplo, de la piel de mis amigos. Era consciente de que la mayoría de ellos eran ligeramente más oscuros que yo. Incluso un amigo que era rubio, tenía la piel más oscura. Una piel mate, no sé si aceitunada, mediterránea o mestiza, no mulata. Las cicatrices de mis amigos eran blancas, aureoladas por una fina zona de piel más oscura. Tenían más cicatrices que yo. Y también, no sé por qué, tenían un olor diferente. El olor a transpiración seca de algunos de mis amigos era un poco perturbador. Sobre todo cuando montábamos algunos de esos juegos de reglas espontáneas e imprecisas, que generalmente terminaban en algún tipo de batalla campal, en el piso, convertidos todos en parte de la misma masa uniforme, caliente, agitada.

Todo eso fortalecía una impresión casi inconsciente: la de que ellos eran un poco más pobres que yo. Contribuía a esto el hecho de que yo era de Montevideo y ellos no. Y ellos, como jugaban más que yo, siempre estaban un poco más sucios y tenían la ropa un poco más rota. Algunos eran decididamente más pobres que yo; vivían en casas oscuras, de entradas pequeñas y difíciles, con cortinas en lugar de puertas, y con rincones sombríos donde, sentado, fumaba un padre casi invisible y silencioso. Casas con fondos que eran casi un basural, con charcos de agua enjabonada, cachorros atados, con la panza hinchada, moscas, y ese olor tan particular de la basura de muchos días. Sin embargo, cuando uno es niño, ese tipo de cosas no importa demasiado. La pobreza de tus amigos no es de tus amigos; es de sus padres, o de sus casas.

Mis amigos se fueron haciendo pobres a medida que fueron creciendo.

2009-11-10

otro milagro

2009-11-2

qué año... y todavía no termina (actualizada)

David Carradine
Farrah Fawcett
Michael Jackson
Mario Benedetti
Idea Vilariño
Merce Cunningham
Fernando Peña
Pina Bausch
Patrick Swayze
Mercedes Sosa
Raúl Alfonsín
Ricardo Montalbán
Corín Tellado
Karl Malden
Juan Carlos Mareco
Enrique Dumas
Claude Levi-Strauss
Alejandro Doria
Andrés Cascioli
Marilyn Chambers
John Updike
José Pedro Barrán
El risueño Fantasma de García

2009-10-31

Traiciones cotidianas


1.

Es lunes. Acabás de salir de la ducha y te vas a afeitar. Cuando termines, vas a estar insoportablemente cómodo, y además, guapo. Agarrás la espuma para afeitar, el aftershave, y abrís el botiquín donde debería estar tu máquina de afeitar. Pero no está. Sólo dudás un segundo. Volvés a la ducha, abrís la cortina, y ahí está. Pegajosa de jabón y medio desafilada.


2.

Te cuidás. Salís a correr muy temprano. Comés bien: muchas ensaladas, pocas grasas, frutas, nada de cocacola. Andás volando. Un día cualquiera, un martes, llegás a tu casa. Comés un yogurt con cereales, y alguna otra cosita. Ella saca el postre: un pastel de chocolate y crema.


3.

Trabajás trabajás trabajás. Es miércoles. Llegás a tu casa con ganas de tirarte un rato en el sofá y estar tranquilo. Ese momento lo justifica todo. Pero suena el teléfono: "Che, vamos para allá con fulano, mengano y zutano (risas en el fondo). ¿Podés comprar algo de tomar?"


4.

Fiesta en la casa, es jueves. Estás conversando muy a gusto con tus amigos, tomando algo rico. La música es buena. De pronto, te acometen muchas ganas de escuchar un disco en particular. Lo buscás por ahí arriba y no está. Lo buscás más en profundidad, entre los CDs desparramados y los ordenados, y no está. Te rascás la cabeza. Ella te pregunta: "Qué buscás?" y respondés: "El CD tal y tal. ¿Lo viste?"; "Uy, creo que se lo presté a N., que lo necesitaba para una coreografía".


5.

Casi nunca llegás temprano al trabajo, pero te gusta levantarte temprano para correr. Hoy es viernes, y a las 6.00 suena el despertador, pero ella lo agarra primero. Lo apaga, y no te dice nada. Te despertaste, pero estás ahí, tan abrigado en la cama. Ella te abraza.

2009-10-29

kimono

los robots no tienen alma
las geishas sí
quisiera ser una geisha-robot
que sueña ser una geisha
desplazarse en silencio sobre las maderas enceradas
mirar la luz de la luna sobre la arena del jardín
tener un kimono nuevo y un kimono de fiesta
y una cajita con pinceles
escaparse de noche hasta tu cuarto de geisha
y entrar a tu cama como un fantasma
pero las geishas no están en casa
las geishas no tienen alma
los robots sí







2009-10-25

saldo provisorio

pasó la primera vuelta de las elecciones. estos últimos días la ciudad fue una fiesta, de banderas, autos, gente. en uruguay los frentistas festejamos/festejan de antemano. hay mucha sed de festejo. es una forma de hacer justicia, de alegrar unas calles que 10 meses al año cultivan con dedicación el pesimismo. los uruguayos sólo nos permitimos estos pocos días de efervescencia. también quienes, a la distancia, sólo podemos ver desde lejos las multitudes, los colores, la luz. yo también decidí suspender el ejercicio de la distancia, aceptar la emoción, creer. cada cinco años, la utopía existe. no sólo se renueva la esperanza, se vive en ella.

es normal, es lógico, y hasta deseable que ese entusiasmo haga perder la perspectiva. por eso sólo puede durar poco. es lógico que la gente haya creído que ganábamos en primera vuelta, aunque ninguna encuesta diera eso. es lógico que la carga afectiva sobrepase el realismo amargo que en el que somos expertos los otros 350 días.

se perdió el plebiscito contra la impunidad. no hay nada que llorar ahí. las lágrimas llegarían 20 años tarde.

no ganamos en primera vuelta, pero sacamos cerca del 48% de los votos. el partido nacional sacó el 28, y el colorado, el 18. la victoria en la segunda vuelta es prácticamente un hecho. en otras circunstancias, esto debía haberse interpretado como una victoria avasallante, un festejo obligatorio.

sin embargo, las decenas de miles de personas que estaban en la calle, esperando para dar rienda suelta a la alegría - alegría que, en otros lares, puede ser incomprensible porque se trata de continuidad, de un segundo gobierno del mismo partido - se vinieron abajo. se acongojaron y dejaron caer las banderas. no ayudó, por supuesto, el discurso improvisado, sacudido, de un Mujica que no supo asimilar esto que es, en realidad, una victoria diferida. no ayudó tampoco la derrota de la papeleta rosada, y saber que los milicos de mierda que andan sueltos, que son muchos y sus nombres son difusos, van a seguir sueltos. no ayudó que el otro plebiscito, el que nos iba a permitir votar a los emigrados, fuera derrotado, por desinformación, por desidia, por desconfianza o resentimiento.

pero sobre todo, creo que el entusiasmo siempre llama al entusiasmo, que la alegría sólo puede alimentarse de más alegría, y que la necesidad de mantener este fervor sólo podía satisfacerse con una versión exponencial de la victoria. y bueno, esas victorias se dan muy pocas veces. más, en democracia.

ahora el zorro habla de frustración. pregunta que dónde está toda esa energía, a dónde se fue. es eso, la frustración es la forma que ahora adopta esa energía. es la otra cara, dura pero necesaria, igual que en el fútbol. elegimos ser nobles, aunque por poco tiempo, y el que es noble, sufre.

espero que dure poco, este sufrimiento. tal vez la segunda vuelta construya nuevamente el entusiasmo.

no se perdió más. Mujica va a ser nuestro próximo presidente, nos pedirá que festejemos. después vendrá la hora de asombrarnos, de entusiasmarnos, de enojarnos, de putear y tal vez temer. habremos de vivir - incluso los que estamos lejos - como vivimos siempre: discutiendo, peleándonos, haciendo chistes, trabajando. la gente pasará frío en invierno, habrá pobres que sigan siendo pobres, pero tal vez en 2014 sean menos.

yo me pelearé con mis abuelos: defendiendo al gobierno frente a uno y atacándolo frente al otro. uno de mis abuelos seguirá defendiendo a rajatabla los aciertos de un gobierno que hubiera juzgado como errores en los anteriores. el otro, incapaz de dar el brazo a torcer, seguirá diciendo que su negocio marcha mal, y que en todos lados se cuecen habas. mi padre intentará convencerme de que la democracia es un error, y de que él debería ser quien condujera el despotismo ilustrado que nos conducirá al horizonte luminoso de la Justicia. el cuidacoches de mi cuadra, Alberto, me seguirá diciendo que el FA no está haciendo las cosas del todo mal, pero tampoco del todo bien. y me seguirá diciendo que como Peñarol no hay otro, aunque Peñarol no gane un campeonato hace años. Alberto seguirá viendo la política como siempre, como hay que verla: a partir de la plata que tenés en el bolsillo, pero sin olvidar que tu bolsillo no es el único. Alberto nunca quiso aceptar el Plan de Emergencia. nunca quiso que le dieran plata por no trabajar; sigue trabajando de cuidacoches. supongo que seguirá trabajando de cuidacoches por mucho tiempo, aunque espero que pueda terminar su casa y cambiar la bici por una moto. o por un autito usado.

esa es la medida de la utopía en Uruguay, que Alberto se compre un auto y que su ingreso no dependa de dádivas. que mi abuelo diga que el negocio va como nunca. que mi otro abuelo diga que los blancos tienen algunas buenas ideas.

muchísima gente seguirá viviendo esa media vida imposible que viven en uruguay. la película whisky no exagera un ápice. uno de los directores se mató.

mis sobrinas van a crecer sabiendo que la política importa, que es una oportunidad, entre otras, de mostrar algo bueno en nosotros. una oportunidad para hacernos nobles, para amar sin odiar.

muchas esquinas seguirán tristemente iguales a sí mismas, anónimas, no demasiado sucias, tejiendo sombras mal abrigadas.

periódicamente se renovará el ciclo del cielo.

playas que conozco seguirán intocadas, espero que por mucho tiempo.





2009-10-16

oh, baby




Interesante video. La mamá se distrae y deja caer el carrito a las vías del metro, justo antes de que el tren llegue y arrolle al bebé. El bebé se salva con heridas menores.

Me interesan las reacciones de la gente. Mírenlo varias veces.

Momento del accidente: huída. Las dos mujeres se acercan a las vías, pero cuando el tren arrolla al carrito, retroceden. Parece ser un retroceso en dos tiempos: el primero es instintivo, alejarse del lugar del accidente; el segundo es social, alejarse del horror. En el primer momento de alejarse las mujeres miran hacia las vías, y en el segundo momento dan vuelta la cabeza. Primero se protege el organismo, (uno se aljea mirando el peligro). Luego se protege la integridad psíquica (no presenciar el desastre). En los dos hombres, que están más lejos, la reacción es mucho menos marcada y es más difícil detectar estos dos tiempos. Pero de todas formas hay una respuesta de huida.

Construcción de la solidaridad. Luego del accidente, ¿cómo se pasa de la huída a la ayuda? Una mujer, la que está más lejos, no vuelve a aparecer. No encara. Entre los otros protagonistas se da una danza interactiva interesante. Los dos hombres quedan paralizados. La mujer que queda en el andén, con la mochila, hace un primer movimiento de ir hacia el frente. Entonces uno de los hombres la ve, y avanza a su vez. El otro hombre lo sigue. La mujer de la mochila, duda, se detiene y se da vuelta. Como ve que los hombres avanzan (lo hacen porque ella inició el movimiento, aunque ella no lo sepa), se quita las dudas y continúa avanzando.

Es hermoso porque los cobardes se hacen valientes al creer que otros son más valientes que ellos.

Sin embargo la mujer de la mochila tampoco quiere ver la desgracia. Para no avanzar, se da vuelta y busca avisar a alguien lo que pasó.