1.
Es lunes. Acabás de salir de la ducha y te vas a afeitar. Cuando termines, vas a estar insoportablemente cómodo, y además, guapo. Agarrás la espuma para afeitar, el aftershave, y abrís el botiquín donde debería estar tu máquina de afeitar. Pero no está. Sólo dudás un segundo. Volvés a la ducha, abrís la cortina, y ahí está. Pegajosa de jabón y medio desafilada.
2.
Te cuidás. Salís a correr muy temprano. Comés bien: muchas ensaladas, pocas grasas, frutas, nada de cocacola. Andás volando. Un día cualquiera, un martes, llegás a tu casa. Comés un yogurt con cereales, y alguna otra cosita. Ella saca el postre: un pastel de chocolate y crema.
3.
Trabajás trabajás trabajás. Es miércoles. Llegás a tu casa con ganas de tirarte un rato en el sofá y estar tranquilo. Ese momento lo justifica todo. Pero suena el teléfono: "Che, vamos para allá con fulano, mengano y zutano (risas en el fondo). ¿Podés comprar algo de tomar?"
Trabajás trabajás trabajás. Es miércoles. Llegás a tu casa con ganas de tirarte un rato en el sofá y estar tranquilo. Ese momento lo justifica todo. Pero suena el teléfono: "Che, vamos para allá con fulano, mengano y zutano (risas en el fondo). ¿Podés comprar algo de tomar?"
4.
Fiesta en la casa, es jueves. Estás conversando muy a gusto con tus amigos, tomando algo rico. La música es buena. De pronto, te acometen muchas ganas de escuchar un disco en particular. Lo buscás por ahí arriba y no está. Lo buscás más en profundidad, entre los CDs desparramados y los ordenados, y no está. Te rascás la cabeza. Ella te pregunta: "Qué buscás?" y respondés: "El CD tal y tal. ¿Lo viste?"; "Uy, creo que se lo presté a N., que lo necesitaba para una coreografía".
5.
Casi nunca llegás temprano al trabajo, pero te gusta levantarte temprano para correr. Hoy es viernes, y a las 6.00 suena el despertador, pero ella lo agarra primero. Lo apaga, y no te dice nada. Te despertaste, pero estás ahí, tan abrigado en la cama. Ella te abraza.