Vas tan rápido que no puedo hablarte
Te descubrí un día pero huiste sin verme
En completo silencio, fue como si las gacelas
Se comieran a las flechas y se comieran a los leones
Un día pude abrir la boca
Pero ya te habías ido
Dejabas tras de ti palabras rojas
Y un olor a azulejos de cafeína
Cada paso que diste me sacó sangre
Veinticuatro cuadros por segundo
No fueron suficientes para verte
Podría contarte durante horas
Sobre los hombres que morían
En el barro hirviente del Marne
30 abr. 2008
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