Supongo que de eso se trata. Supongo que también es esto. Haber perdido un avión y estar hace 20 horas en un aeropuerto, envuelto en este aire sin olor, rodeado de bolsos, de personas que intentan dormir con toda su desesperación. Este interrogante, una vida no ejercida, horas perdidas con las piernas entumecidas. El zumbido, el ruido constante de una máquina de café que en este momento acaba de terminar, platos que se apilan. Tengo llagas en la boca y un gusto feo por no haber podido lavarme los dientes durante mucho tiempo. He visto llegar y partir a muchísima gente, todos ellos cansados, niños que no paran de gritar, alemanes con cara de Neanderthales, chicas muy jóvenes. Todos vestidos de la mejor manera posible, todos atentos a la mirada de los otros. He estado esperando y siempre faltan ocho horas para que pase algo. Les he gritado a jóvenes detrás de un mostrador, he tenido que mentir y me han tenido que mentir. En este momento veo, a través de los grandes vidrios, a la pista oscurecida por la noche, a unos pocos aviones dormidos que esperan. Uno de ellos me saluda con el ala y señala, como bromeando, las sombras antropomórficas que comienzan a invadir la pista.
Supongo que esto es lo mejor que me puede estar pasando.
16 dic. 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)