De las cositas que hay en mi casa, estas son las más perturbadoras:
1. OBJETOS SUICIDAS
Ciertos objetos intentan arrojarse sistemáticamente al vacío, sin importar dónde están. Parece que, mientras uno no los ve, se movieran subrepticiamente hacia el borde de la superficie que los sostiene. Luego, nuestro más mínimo movimiento los justifica. Saltan. Paf. A veces los agarro, otras no. Yo no sé si lo hacen por diversión o por depresión. Los parlantecitos del home theater seguramente es por joder, nomás. Son cinco o seis. Todo el tiempo se están tirando. Las cremas y los lápices de labios del botiquín puede que estén deprimidos por tanto encierro. En todo caso, nunca saltan solos. Particularmente insufrible es el grupito de objetos que tengo arriba de la heladera (los estoy viendo ahora).
2. CDs ESCAPISTAS
Decenas. Están por todas partes. No hay forma de mantenerlos en sus cajas o sobres. Muchos deambulan por la casa pero otros desaparecieron para siempre, dejando atrás un estuche mudo, cómplice o atemorizado. Los discos copiados son los que se ejercitan con mayor frecuencia en este arte de la fuga. Sin embargo, tengo una copia de Die Kunst der Fuge que se porta bastante bien (aquí un platillo remata el chiste). Mis amigos más inteligentes invocan una conspiración de las disqueras. Rayos desintegradores secretos, cosas así. Obvio, no nos enteramos de nada porque el gobierno lo tiene todo bien oculto.
3. EL "ABRE FÁCIL" INVISIBLE
Es un abre fácil que se esconde en la mayoría de los paquetes del supermercado. En el queso, en el jamón, en los cereales. Permanece invisible hasta que uno ha desgarrado la envoltura por cualquier parte, usando los dientes, un cuchillo, o incluso un tenedor. Entonces sí, se muestra como si siempre hubiera estado ahí. Una tirita, un triangulito rojo.
4. EL TOMATE SR. VALDEMAR
Horroroso. Es como el Sr. Valdemar del cuento de Poe. Uno lo compra y lo mete en la heladera. Cada tanto, abre la heladera para sacar alguna cosa. Pasan los días. No se sabe cuándo exactamente muere el tomate, pero parece como si una fuerza misteriosa lo mantuviera intacto, bajo hipnosis, hasta el momento en que uno se acuerda de preparar una ensalada de tomate. Abre la heladera y el tomate se ha convertido, rápidamente, en una cosa podrida, asquerosa, fúngica, negruzca. También hay un tomate Sr. Lynch, que es el que parece sano hasta que lo agarrás para la ensalada y lo das vuelta. Entonces aparece su lado oscuro, su lado ominoso, su espejo.
5. OBJETOS NO INVITADOS
En Uruguay se dice "colados a la fiesta"; ignoro cómo se dice en México. También podrían llamarse objetos "ñoquis" (UY) o "aviadores" (MX). ¿Quién los invitó a mi casa? ¿Qué hacen? ¿Para qué sirven? No sirven para nada! Y sin embargo están ahí, captando la atención cada tanto, ocupando espacio. Por ejemplo, arriba de la heladera hay un paquete sin abrir de PLASTI-LOKA, plastilina epóxica. ¿Qué hace ahí? Si yo no se cambiar ni una lamparita, ni arreglar un enchufe, ni cambiarle el cuerito a la canilla! Pero ahí está. Hay un florero vacío, que no se muestra mucho, pero tampoco se va. Por ahí vive un martillo, también. Ese sí, es flor de vivo.
5 oct. 2009
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